lunes, 5 de noviembre de 2018
domingo, 19 de noviembre de 2017
Miguel Villarejo 4ºA. La relación entre adolescentes y la tercera edad
Vivimos en la época del trabajo. Una época en la que la ya antigua figura de "padre" la ejercen los progenitores (ambos) , y la de "madre" los y las abuelos y abuelas.Los mayores ayudan en la educación y el desarrollo del infante, son sus defensores ante "problemas" paternales y siempre estarán de tu parte. Algo muy necesario en esta edad tan difícil ( por algunos apodada "la edad de la ira"). La adolescencia. Famosa por sus idas y venidas, por sus cambios, por sus dudas y sobre todo por sus disputas. Por estos tiempos, la casa se convierte en "La Segunda Guerra Mundial" (light) , un campo de batalla entre padres e hijos. Pero en toda guerra hay un mediador. En este caso, son los abuelos. Aunque nos llevemos cincuenta años, ambos (aunque no siempre) comprendemos el pensamiento del otro. Los adolescentes, más "progresistas", visionarios y tecnológicos; y los ancianos, conservadores y, en cierto modo, despiertos.
Los padres de nuestros padres son nuestros cojines, nuestros hombros, nuestros escudos, y armaduras. Nosotros somos sus sombras, sus reflejos, sus sueños y expectativas. Nos conocen, nos entienden y nos ayudan. Nos dan un poco de luz en esta etapa en la que sólo somos capaces de ver oscuridad. Ellos son nuestros maestros, ellos, son nuestro "Yoda".
María Albert. 4ºA. La relación entre adolescentes y la tercera edad
Para describir una relación
entre dos edades tan distintas y a la vez tan opuestas hay que centrase más
bien en otro contexto temporal. En primer lugar,
hacer referencia a los años con lo que vivimos la adolescencia que suele ser
alrededor de los 15 o 16, y sin embargo la tercera edad sería el caso de mas
años ¿no? Pero para sernos sinceros, vamos con lo que realmente es importante.
Estaremos de acuerdo en que tanto nuestros mayores como los jóvenes comparten
la idea de vivir cada día como si fuera el último, solo que no de la misma
forma. Pero sin embargo hay algo en estas personas a las que consideramos
mayores, en el caso de los abuelos por ejemplo, que ellos y ellas también han
pasado por la adolescencia, obvio que como he dicho anteriormente no de la
misma forma ni con los mismos privilegios, pero ha vivido al igual que nosotros
esa edad en la que "todo me resbala" y en que me estoy haciendo mayor
pero no quiero pensarlo. Aunque pensándolo bien no somos ni Peter Pan ni ningún
personaje de cuento o película que no podamos crecer y llegar a ser adultos y
tener que pasar a ser responsables de muchas cosas, pero mejor de este tema
hacemos oídos sordos y seguimos comportándonos como críos en muchos casos. Por
eso nosotros, los adolescentes, no tenemos buena relación con estos individuos
a los que vemos aburridos de la responsabilidad que implican, pero no porque no
sepan lo que es el Snapchat o el Instagram, si no porque creemos que ellos no
conocen nuestra situación de adolescente frustrado ni nuestras movidas o ideas
modernas. Pero... Ellos también lo han sufrido y han tenido esas ideas de modernización,
solo que con cosas anteriores claro está.
Más tarde, los jóvenes de ahora
seremos personas adultas que también sufriremos la adolescencia pero desde otro
punto de vista, esta vez será desde fuera, con nuestros hijos y nietos que
pensaran tal vez lo mismo que nosotros ahora "¿Y tú que sabes de cómo me
siento?" Pero ni la una ni la otra etapa de la vida puede sobrevivir la
una sin la otra, si no que tiene que establecerse ese equilibrio de broncas y
de mas, que hacen de la vida del adolescente mas frustrada y la vida de
nuestros mayores más divertida o entretenida. Para finalizar o terminar con
esta serie de argumentos que a lo mejor no sirven para pensar o plantearte lo
mismo que yo, o no compartir las mismas idea. Pero me gustaría antes de nada
hacer un llamamiento a tu adolescencia, a esos recuerdos lejanos, o tal vez
cercanos, y hacerte una pregunta para que reflexiones sobre ella: ¿Cuál fue tu
mejor momento en tu etapa de adolescente? y bien ahora...¿Cuál fue tu peor? Y
ahora, dicho esto, piensa en tu vida actual, en cómo ha cambiado o en lo que
has llegado a ser gracias a tus errores y en como repercute en tu edad adulta.
De esta forma estarás de acuerdo con mis argumentos anteriores.
miércoles, 15 de noviembre de 2017
Sandra Ortega. 4ºE. La relación entre los adolescentes y la tercera edad.
¿Cuántas veces
hemos escuchado a nuestros abuelos decirnos “Dejad el móvil ya”? ¿Qué pensamos
sobre esos juegos tan aburridos que nos proponen? Mi opinión sobre este tema,
es que nos hemos olvidado de vivir con pequeñas cosas, se nos ha extraviado la
manera de jugar. Lo peor de todo es en comidas familiares ¿Me juráis que
después de comer, o mejor dicho, hasta durante la comida, en vez de, hablar con
vuestros abuelos o pedirles que os cuenten batallitas de su adolescencia no os
habéis puesto con los celulares? Pongo la mano en el fuego que el 75% sí.
Existen casos en los que más de uno se ha sorprendido cuando va sentado en el
autobús o en el metro y de repente una persona más joven cede su asiento a un
anciano o anciana. Al ver eso nos exaltamos debido a que hoy las personas de la
tercera edad, son un estorbo para muchos, que son unos lentos al cruzar el paso
de cebra, pero retrocedamos 100 años más atrás…El respeto a los mayores estaba
por encima de cualquier cosa, sin embargo ahora, nos aprovechamos. Este fin de
semana, esperando a que saliera el tren, se abrió la puerta y era una mujer de
80 años aproximadamente con una mochila a la espalda más grande y un carro que
no podía subir. Yo, mientras la observaba me di cuenta de que nadie se había
levantado a ayudarla, sin embargo yo, fui rápidamente, la quité la mochila de
la espalda, me la colgué y la subí el carro que tanto le pesaba. Noté como esa
parte del vagón me miraban de manera extraña y la verdad seguía sin entenderlo,
la anciana me dijo “Hace más de un año que un joven no me ayuda”
Creo que la
sociedad en la que vivimos, somos un poco egoístas y no pensamos en que en un
futuro también nos costará pasar un paso de cebra, incluso agacharnos a por las
llaves que se nos caigan. Pensemos más en los demás.
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ARGUMENTACIONES
lunes, 13 de noviembre de 2017
Carolina Reino. 4ºD. Los adolescentes y las personas de la tercera edad.
Los abuelos desempeñan un
importante papel en el núcleo familiar. Son personas sabias que nos transmiten
su cultura y conocimiento a través de historias de experiencias vividas. Actúan
como mediadores, gracias a su bondad y comprensión mantienen unidas las
familias y colaboran de manera activa en la educación de los más pequeños. Del
mismo modo dan ayuda económica (pagas, etc.) a distintos miembros del grupo
familiar.
Debido a la gran
diferencia que existe entre su generación y la nuestra, la de los adolescentes,
a veces existen momentos de confusión y tensión. Por ejemplo, en la época de
mis mayores no había tecnología, la familia estaba mucho más unida, no había
tantos peligros… Eso conlleva a que las formas de entretenimiento sean muy
distintas. Del mismo modo ellos recibieron una educación bastante pobre en
comparación con la nuestra y vivieron en la época de la posguerra, teniendo muy
pocos recursos económicos. Nosotros vivimos con muchas comodidades, nos
absorben las pantallas y tendemos a no reunirnos tanto con ellos, y eso
descontenta a los más ancianos quienes, como he dicho antes, tenían otras
costumbres y estilos de vida. Hay personas de la tercera edad más modernas y
otras que se encierran en el pasado, como es el caso de mis abuelos.
Personalmente, yo solo he
conocido a mis abuelos paternos y ellos muchas veces nos reprochan el hecho de
que no les vamos a visitar muy seguido. No debemos “abandonar” a estas personas
que nos proporcionan tanta ayuda y felicidad, es nuestro deber prestarles la
atención que se merecen y pasar tiempo con ellos, de manera que las familias
vuelvan a estar igual de unidas que antes y todos podamos compartir buenos
momentos y alegría con nuestros seres queridos.
Carlos Valverde. 4ºB PEREGRINATIO VITAE
PEREGRINATIO VITAE
En nuestra
vida recorremos un camino, en otras palabras, somos peregrinos de un sendero
que nos lleva a la muerte. Hace unos años se preguntó a un grupo de ancianos
antes de llegar a su destino que si se arrepentían de algo en sus vidas. Casi
todos de decían que se lamentaban, no por las cosas que hicieron, sino por las
cosas que no hicieron a lo largo de sus travesías. Muchos dijeron que lamentaban
no haber hablado con familiares, haberse enfadado injustamente con personas o
no haber luchado por sus sueños.
La Tercera Edad es una época en
la que reflexionas sobre tu vida y aprovechas hasta el final de tus días el
precioso milagro de vivir. Numerosos abuelos sienten un gran vacío interior,
una sensación de soledad que solo se sana en Navidad, cuando toda la familia se
une en esa cena anual.
Todos somos testigos de esta
situación que nos aleja de nuestras familias y nos vuelve a unir una vez al año,
solo una vez al año para hablar con familiares, para perdonar esos enfados
intrascendentes o simplemente para desear “¡Feliz Navidad!” a tus abuelos.
Juntos queremos hacer un
llamamiento a la sociedad para no volver a lamentarnos generación tras generación
de cometer ciertos errores que nos transforman en máquinas sin sentimientos.
Tus abuelos te necesitan, aunque ni siquiera estén aquí, visítalos allá donde
estén y haz un mundo en el que no nos arrepintamos nunca más por no haber
luchado por nuestros sueños.
#SeFelizHazFeliz
Celia García Esteban. La relación entre los adolescentes y los mayores
Para mí mis abuelos son una base, la
base de mi vida, la base de mis recuerdos, la base de mi infancia. Yo no sería
quien soy si no fuera por mis abuelos, y aunque esté en la adolescencia y todos
digan que en esta edad a los jóvenes no nos importa nada y que pasamos de todo,
no es verdad, porque yo los quiero con todo mi corazón.
He tenido la suerte de conocer a
tres de mis cuatro abuelos, y a pesar de haber tenido unos cuantos
encontronazos con una de mis abuelas (la que vive en el pueblo), todos guardan
un lugar especial.
Mis dos abuelos, Aurelia y Javier,
son los que me han cuidado y criado básicamente. Me han recogido del colegio y
me han dado de comer, me han llevado de paseo y me han dejado dormir en su casa
cuando mis padres no estaban. Sinceramente no podría estar más agradecida.
Cuando los veo, sé que siempre
tienen una sonrisa para mí y que yo la tengo para ellos. A pesar de todas mis
actividades extraescolares, de mis horas de estudio y de mis salidas con
amigos, siempre busco tiempo para ellos, aun no siendo todo el que desearía.
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