lunes, 25 de enero de 2010

JAVIER S. 4º C


Foto real del portero del Barcelona Platko durante el vendaje

PLATKO (Rafael Alberti)

Nadie se olvida, Platko,
no, nadie, nadie, nadie,
oso rubio de Hungría.

Ni el mar,
que frente a ti saltaba sin poder defenderte.
Ni la lluvia. Ni el viento, que era el que más rugía.

Ni el mar, ni el viento, Platko,
rubio Platko de sangre,
guardameta en el polvo,
pararrayos.

No nadie, nadie, nadie.

Camisetas azules y blancas, sobre el aire.
Camisetas reales,
contrarias, contra ti, volando y arrastrándote.
Platko, Platko lejano,
rubio Platko tronchado,
tigre ardiente en la yerba de otro país.
¡ Tú, llave, Platko, tu llave rota,
llave áurea caída ante el pórtico áureo!

No nadie, nadie, nadie,
nadie se olvida, Platko.

Volvió su espalda al cielo.
Camisetas azules y granas flamearon,
apagadas sin viento.

El mar, vueltos los ojos,
se tumbó y nada dijo.
Sangrando en los ojales,
sangrando por ti, Platko,
por ti, sangre de Hungría,
sin tu sangre, tu impulso, tu parada, tu salto
temieron las insignias.

No nadie, Platko, nadie,
nadie se olvida.

Fue la vuelta del mar.
Fueron diez rápidas banderas
incendiadas sin freno.
Fue la vuelta del viento.
La vuelta al corazón de la esperanza.
Fue tu vuelta.

Azul heróico y grana,
mando el aire en las venas.
Alas, alas celestes y blancas,
rotas alas, combatidas, sin plumas,
escalaron la yerba.

Y el aire tuvo piernas,
tronco, brazos, cabeza.

¡ Y todo por ti, Platko,
rubio Platko de Hungría !

Y en tu honor, por tu vuelta,
porque volviste el pulso perdido a la pelea,
en el arco contrario al viento abrió una brecha.

Nadie, nadie se olvida.

El cielo, el mar, la lluvia lo recuerdan.
Las insignias.
Las doradas insignias, flores de los ojales,
cerradas, por ti abiertas.

No nadie, nadie, nadie,
nadie se olvida, Platko.

Ni el final: tu salida,
oso rubio de sangre,
desmayada bandera en hombros por el campo.

¡ Oh, Platko, Platko, Platko
tú, tan lejos de Hungría !

¿ Qué mar hubiera sido capaz de no llorarte ?
Nadie, nadie se olvida,
no, nadie, nadie, nadie.
COMENTARIO DE JAVIER:

En este poema Rafael Alberti nos habla sobre el portero húngaro que estuvo en el club Barcelona Platko. Concretamente nos habla del partido de final de copa contra la Real Sociedad, el cual, ya estaba muy tenso por anteriores encuentros en los que había habido mucha rivalidad. En este partido, en una jugada le abren la cabeza a Platko pero aunque le hacen una brecha Platko continuo con el balón en sus manos, le tuvieron que atender y le vendaron la cabeza pero el quiso continuar el partido y así lo hizo. Alberti le compara con un oso valiente, atrevido, sin miedo que lucha contra todo. En la foto del guardameta se ve el mismo afán, la misma garra que nos describe Alberti.Como dice en el poema varias veces “No nadie, Platko, nadie, nadie se olvida.” Ha llevado a este portero a la posteridad con este poema.

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